One day at a time

A finales de noviembre, me sentía demasiado cansada, había estado trabajando en los proyectos de mi maestría por tres meses seguidos. Gracias a Dios existen los filtros porque parecía mapache con tremendas ojeras. Creo que no me había desvelado tanto en mi vida, se los juro. En esos días, hasta se me había terminado mi crema para el contorno de ojos, así que ya imaginarán que la situación no era muy favorecedora.

Aún con trabajo, diciembre pintaba como mi mes de descanso, los proyectos terminaron y se sentía como vacaciones. Para ese mes, planeé escribir más, leer más, ahorrar más, hacer más ejercicio, comer mejor, hacer una nueva rutina de skincare y cuanta cosa por mejorar se me ocurría, la incluía a la lista. Lo que realmente pasó, es que sólo fui un día al gimnasio, comí de TODO, terminé mi serie favorita y me la pasé editando un video familiar que hago cada año nuevo. 

 

 

Al final de todas las fiestas, lo interesante fue que nadie cuestionó las cosas que a mi me preocupaban; mis ojeras, la talla que subí, qué tantos libros leí, cuanto ahorré, etc. Lo único que importó fueron los momentos, ver a toda mi familia reunida, soltar carcajadas con el video del recuento del 2018, ver a mi hermanita abrir sus regalos, comer delicioso y la buena vibra de estas fechas.

 

 

Me di cuenta que nos exigimos demasiado,

que siempre estamos pensando que nos faltan muchas cosas y todavía súmenle que es el tiempo de hacer propósitos y nuevas metas, entonces esta inquietud se incrementa. Pero no nos damos cuenta que  ya somos suficientes, sí, aunque pensemos que nos faltan muchas cosas por hacer, somos suficientes en nuestro valor como persona. Por eso, este año pienso en presente y no tanto en el futuro. Estoy pensando en ¿qué me falta este día para ser mejor? En lugar de ponerme metas gigantes y poco realistas.

Me di cuenta del error que cometemos al ponerle expectativas tan altas a todo y al final de cuentas terminamos decepcionados. Sé que me puedo ver muy negativa o conformista al decir esto, pero es todo lo contrario. Es no despegarnos tanto de lo que somos en este momento. Claro que tengo metas en cuanto a trabajo, prepararme para el futuro, entre otras, pero este año estoy más enfocada en el interior, y quiero avanzar en cada una día por día.

 

Espero que hayan pasado bonitas fiestas y les deseo de todo corazón que tengan un gran año.

 


Xaydy

*Fotografías por Juan Carlos R. B.

 

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